América Latina: Jóvenes como sembradores de esperanza en tiempos desafiantes| La Federación Luterana Mundial
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Los tradicionales campamentos juveniles de América Latina son signos de esperanza, pues ofrecen espacios para compartir y sanar, nutriendo la espiritualidad y el servicio práctico al prójimo y al medio ambiente
25 Feb 2026
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Foto grupal del campamento del Distrito Paraguay, realizado en la Congregación Evangélica de Alto Paraná, en Hohenau, Paraguay. Foto: Jóvenes IERP Paraguay

Los campamentos de verano en Argentina y Paraguay buscan construir una iglesia joven, creativa, comprometida y profundamente comunitaria.
(LWI) - Al comenzar 2026, jóvenes luteranos y luteranas de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP) se reunieron en uno de sus espacios más históricos y significativos: los campamentos distritales de verano. Más que simples encuentros recreativos, estos campamentos son una expresión viva de una fe que se construye en comunidad, con presencia física y una espiritualidad compartida que continúa moldeando generaciones de creyentes.
«Los países de América Latina están viviendo actualmente situaciones políticas, económicas y sociales muy desafiantes que crean un ambiente desesperanzador para la juventud», dijo la Rev. Sonia Skupch, secretaria regional de la Federación Luterana Mundial (FLM) para América Latina y el Caribe, y Norteamérica. «La violencia y la falta de sentido, lamentablemente, están muy extendidas. En ese sentido, los campamentos de verano de la IERP, como todos los campamentos juveniles de la región, son signos y caminos de esperanza, tanto para las personas jóvenes que participan como para sus comunidades».
En el Distrito Misiones de Argentina, más de 80 jóvenes se reunieron en la ciudad de Eldorado bajo el lema: «Es necesario celebrar». Reflexionando sobre la parábola del hijo pródigo, entablaron conversaciones profundas sobre la salud mental, las expectativas impuestas sobre la juventud y la necesidad de un entorno familiar que brinde apoyo. En tiempos de vínculos familiares y de amistad cada vez más frágiles, los campamentos se convierten en un espacio de sanación y pertenencia. «En los campamentos, vivimos la espiritualidad a nuestra manera: con música, abrazos, actividades y oración compartida», dijeron muchas y muchos participantes.
La fe [es] un camino que se recorre en compañía.
Augustina Eichmann, participante en un campamento juvenil de la IERP en la provincia de Entre Ríos.
Esta búsqueda de comunidad también se vivió en Paraguay, donde jóvenes de diferentes congregaciones se reunieron en la ciudad sureña de Hohenau, inspirados por el versículo «Nosotros amamos porque Él nos amó primero» (1 Juan 4:19). El campamento combinó juegos, talleres y reflexión bíblica, recordando a las y los participantes que el amor cristiano no es una idea abstracta, sino una práctica concreta que se aprende viviendo con otros y cuidando al prójimo.
En la provincia de Entre Ríos, en el noreste de Argentina, el lema «Caminando con fe» acompañó a cerca de 50 jóvenes que se reunieron en la localidad de Crespo. Allí exploraron temas de confianza, de dar el primer paso en un camino y de la certeza de que Dios nos guía, incluso en medio de la incertidumbre. Una participante, Augustina Eichmann, destacó una señal de esperanza que presenció durante el encuentro: «Muchos chicos y chicas que al principio no hablaban se animaron a compartir sus experiencias». La fe se vio como un camino que se recorre juntos, compartiendo las historias en voz alta, reflexionó.
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Varias comunidades de la provincia de Santa Fe se reúnen para un campamento juvenil conjunto. Foto: Jóvenes Oeste
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«Porque por fe andamos, no por vista», dice el texto detrás de la cruz en una de las paredes del Centro Juvenil Distrital en Crespo, Argentina. Foto: Juventud Entrerriana.
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Taller de cine en el campamento del Distrito Metropolitano en Argentina, que ofreció herramientas prácticas para abordar temas desde una perspectiva artística. Foto: Jóvenes Metro
Vinculando la espiritualidad con el compromiso práctico
Otro campamento, realizado en el Distrito Oeste, se centró en la relación entre la espiritualidad y el compromiso práctico. Bajo el lema «Justicia, paz y cuidado de la creación», la juventud vivió un encuentro donde la reflexión se convirtió en acción: desde devocionales hasta actividades prácticas relacionadas con el cuidado del medio ambiente. Valentina de Paul resumió el desafío que enfrentaban las y los participantes: «Se nos animó a abordar estos temas de una manera que incluso los niños y las niñas pudieran experimentarlos, no solo escucharlos».
Finalmente, en el Distrito Metropolitano, que incluye comunidades de la ciudad de Buenos Aires y zonas aledañas, el tema del campamento, «Fortaleciendo nuestro espíritu en comunión», expresó una necesidad común: apoyarnos mutuamente frente a las dificultades que viven muchas comunidades. Ludmila Gutiérrez explicó que el tema surgió de una preocupación compartida: cómo estar juntos en medio de la adversidad. La ceremonia de clausura, que incluyó pintar abrazos compartidos en camisetas, simbolizó lo que las y los participantes habían vivido: una juventud que no se piensa sola, sino entretejida en lazos de amistad.
«Las personas jóvenes de nuestra región son sembradoras de esperanza», reflexionó la secretaria regional Skupch. «Han traído y siguen trayendo nuevas perspectivas, nuevas formas de liderazgo, nuevos caminos en la fe y un renovado compromiso con sus prójimos. En un mundo que a menudo es oscuro y hostil, su presencia y compromiso son una luz en el camino».
Los campamentos de verano de la IERP siguen siendo mucho más que una tradición. Son espacios donde la juventud practica el ser iglesia: una iglesia joven, creativa, comprometida y profundamente comunitaria. En cada fogata, taller, culto o risa compartida, las y los participantes salen convencidos de que la fe individual se fortalece al caminar juntos.
LWF/E. Albrecht



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