Hacia una celebración litúrgica común de la Fiesta de la Creación
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Los organismos eclesiales mundiales y nacionales dan un paso importante para avanzar en una visión compartida que eleve la celebración anual de la Fiesta de la Creación del 1 de septiembre a una festividad litúrgica.
23 Mar 2026
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Foto: LWF/Johanan Celine Valeriano
Representantes de iglesias dialogan sobre cómo la observancia del 1 de septiembre puede elevarse a un compromiso ecuménico compartido
(LWI) – Las comuniones cristianas mundiales, los organismos ecuménicos, las iglesias nacionales y las congregaciones han dado un paso importante para avanzar en una visión compartida que eleve la celebración anual de la Fiesta de la Creación del 1 de septiembre a una festividad litúrgica. Un reciente seminario web, «Una nueva fiesta litúrgica, un regalo para el tercer milenio», destacó la importancia de una observancia unificada de esta fiesta para una mayor unidad en el culto cristiano y el compromiso ecológico.
Convocado por un Comité Directivo Internacional, presidido por el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y representativo de diferentes cuerpos eclesiales, incluida la Federación Luterana Mundial (FLM), el seminario web de los días 18 y 19 de marzo reunió a alrededor de 400 participantes inscritos. El evento brindó un espacio para reflexionar sobre fundamentos teológicos, compartir experiencias prácticas y discernir los próximos pasos hacia el establecimiento de un día común de celebración.
La Fiesta de la Creación tiene sus raíces en la antigua tradición cristiana, particularmente dentro de las iglesias ortodoxas, donde durante mucho tiempo el 1 de septiembre se ha observado como un día que marca el comienzo de la creación. En las últimas décadas, por invitación de la Iglesia Ortodoxa, esta tradición se ha expandido ecuménicamente, ganando reconocimiento como el punto de partida del anual Tiempo de la Creación, que se extiende hasta el 4 de octubre.
Desde 2016, iglesias de todo el mundo han abrazado cada vez más este tiempo más amplio, apoyadas por movimientos de base, reflexión teológica y diálogo internacional. La iniciativa actual busca profundizar este impulso alentando a las iglesias a adoptar una Fiesta de la Creación compartida —ya sea el 1 de septiembre o el domingo más cercano— para que cristianos de todo el mundo puedan celebrar juntos.
Se presentó una variedad de materiales para apoyar a las iglesias en la adopción de la Fiesta de la Creación, incluyendo documentos teológicos, orientación litúrgica y recomendaciones prácticas para ayudar a las iglesias en todos los niveles —desde las comuniones mundiales hasta las congregaciones locales— a integrar la fiesta en sus calendarios litúrgicos y en su vida en común. Entre estos materiales se incluyó una carta conjunta firmada por líderes de la FLM, la Comunión Anglicana, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, el Consejo Metodista Mundial, el CMI y el Consejo de Iglesias de Oriente Medio, presentando propuestas surgidas de sus diálogos ecuménicos convocados en Asís desde 2024. Inspirados por la celebración ecuménica de 2025 del 1700.º aniversario del Concilio de Nicea, describieron la posibilidad de una festividad litúrgica común de la creación «como una preciosa oportunidad para que los cristianos del nuevo milenio honren al Dios trino como Creador y celebren el gran misterio de la creación de todas las cosas por medio de Cristo».
Espiritualidad cristiana
Las discusiones durante la plenaria subrayaron las ricas dimensiones teológicas de la Fiesta de la Creación. Las y los ponentes destacaron la creación como un misterio trinitario, una realidad sacramental que revela la presencia de Dios y un pacto que incluye a todos los seres vivos. Al mismo tiempo, las y los participantes reconocieron la tensión entre celebración y lamento frente a las crisis ecológicas, afirmando que ambas forman parte de la espiritualidad cristiana. «Al elevar y centrar nuestra atención en la creación, no la romantizamos», señaló el Prof. Dr. Dirk Lange, secretario general adjunto de la FLM para Relaciones Ecuménicas; «la creación también gime esperando redención. Es buena, pero no perfecta. La Fiesta de la Creación deberá reconocer este aspecto».
Un tema recurrente fue la importancia del Leccionario Común Revisado (RCL, por sus siglas en inglés) como una herramienta ecuménica que podría apoyar la integración de la fiesta en las distintas denominaciones. El RCL ya está haciendo planes para añadir la Fiesta al calendario litúrgico.
Las y los participantes también subrayaron la necesidad de involucrar a organismos litúrgicos, teólogos y liderazgo eclesial, garantizando al mismo tiempo la participación de base. En grupos de trabajo organizados por temas y familias confesionales, las y los participantes ofrecieron perspectivas desde contextos nacionales y regionales mientras dialogaban con la visión ecuménica más amplia.
Vinculando procesos nacionales y globales
«Las voces luteranas enfatizaron la importancia de vincular las iniciativas nacionales con los procesos globales, sugiriendo un papel para la FLM en la convocatoria de más diálogo entre liturgistas y cuerpos eclesiales para avanzar en la celebración común», dijo el Prof. Lange.
Las y los participantes escucharon cómo las tradiciones ya existentes de cosecha y acción de gracias en Suecia ya incorporan temas ecológicos, pero también destacaron la importancia de enmarcar la Fiesta de la Creación como una celebración global y no como una costumbre local. En Italia, existen posibilidades para que luteranos y otras iglesias y organizaciones protestantes integren esta discusión mediante la colaboración en curso sobre iniciativas ambientales.
En Alemania, el Consejo de Iglesias Cristianas (die Arbeitsgemeinschaft Christlicher Kirchen, ACK) fue descrito como la principal fuerza impulsora para un mayor compromiso. La observancia anual ecuménica del ACK del «Día de la Creación» (Tag der Schöpfung), el primer viernes de septiembre, ofrece una base sólida sobre la cual construir la Fiesta de la Creación, incluidas las sínodos y congregaciones locales.
Esperamos que la Fiesta de la Creación se convierta en una celebración ampliamente reconocida y compartida, fortaleciendo tanto la vida espiritual de las iglesias como su respuesta común a los desafíos urgentes que enfrenta el mundo de hoy
Prof. Dr. Dirk Lange, secretario general adjunto de la FLM para Relaciones Ecuménicas
También hubo aportes de participantes de Noruega, Letonia, Indonesia y Estados Unidos, reflejando enfoques diversos pero un compromiso compartido con la implementación. En general, las y los participantes reflexionaron sobre posibles pasos para avanzar, incluyendo la adaptación de leccionarios, la participación del liderazgo eclesial y de los consejos ecuménicos, y la ampliación del acceso a recursos y talleres. Tanto el liderazgo de arriba hacia abajo como la participación de base fueron considerados esenciales para arraigar la fiesta en la vida de la iglesia.
«A medida que el proceso avanza, esperamos que la Fiesta de la Creación se convierta en una celebración ampliamente reconocida y compartida, fortaleciendo tanto la vida espiritual de las iglesias como su respuesta común a los desafíos urgentes que enfrenta el mundo de hoy», añadió Lange.

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